Huellas en la Piedra, Sal en la Tierra

Huellas en la Piedra, Sal en la Tierra

Mucho antes de que existieran mapas, caminos o fronteras, Baja California ya estaba habitada. Los primeros pueblos nativos de la península —como los Cochimíes, Pericúes y Guaycuras— vivían en estrecha relación con el desierto, el mar y el cielo.

En cuevas y paredes de piedra dejaron pinturas rupestres: figuras humanas, animales y símbolos que hablaban de ciclos, rutas y creencias. Estas pinturas no eran decoración. Eran memoria. Una forma de registrar la vida, el movimiento del sol, la presencia del agua y los animales que guiaban sus caminos, como el águila.

El mar también formaba parte de ese equilibrio. A lo largo de la costa del Mar de Cortés, la sal aparecía de manera natural, creada por la evaporación del agua bajo el sol. La sal era valorada no solo como alimento, sino como forma de conservación y de intercambio. Su recolección seguía los ritmos de la naturaleza: esperar, observar y tomar solo lo necesario.

Esa relación con la tierra y el tiempo es la que hoy inspira Sal de Baja. Nuestra sal sigue naciendo del mismo mar, recolectada a mano y trabajada con respeto, manteniendo un proceso sencillo y honesto.

Back to blog

Leave a comment